Las Lluvias Hacen Colapsar El Marisqueo En Arousa Tras Años Encadenando Crisis

Las riadas han afectado de forma grave a la mayoría de los bancos de a pie
16 abr 2026 . Actualizado a las 04:45 h.Cuando arrancó el siglo, casi 2.900 personas, en su mayoría mujeres, tenían su puesto de trabajo en las zonas intermareales de la ría de Arousa. El sector de a pie culminaba entonces un proceso de profesionalización que abría las puertas para que ir a la seca dejase de contemplarse como una actividad económica de segunda y pasase a ser reconocida como un oficio tradicional y valorado. Veintiséis años después, todas aquellas esperanzas han dado paso a una profunda amargura: las apenas 1.350 mujeres que quedan en la arena llevan años dándose de bruces con una producción menguante de sus zonas de trabajo. Y este año, con el sector agotado tras muchos malos ejercicios, las lluvias del invierno parecen haber acabado de ahogar la esperanza de las agrupaciones. La mayor parte de ellas se encuentran, en estos momentos, paradas, debatiéndose entre acogerse a un cese de actividad o al convenio ofrecido por la Consellería do Mar, vinculado a la regeneración de unos bancos marisqueros en los que la mortandad de marisco ha sido brutal.
Las mariscadoras deberán trabajar en la limpieza de algas, remover la arena y hacer siembras y traslados. De lo que no se encargarán, al menos la gran mayoría de las agrupaciones, será extraer marisco durante los próximos meses: en toda la ría, solo las organizaciones de a pie de Cambados y A Pobra siguen faenando. Las primeras porque tienen entre sus autorizaciones el banco de O Sarrido, que se salvó milagrosamente de la furia de la riada. En A Pobra, las mujeres ven cómo el poco marisco que aún hay en sus concesiones se lo llevan unos furtivos que «están sacando unos 200 kilos al día».
Según los datos recogidos por los técnicos de Mar en los arenales arousanos, las riadas del comienzo del año han ocasionado daños «severos» en las autorizaciones de Carril, Rianxo, Vilaxoán, Vilanova, la Sociedad Cooperativa Ría de Arousa, Cabo de Cruz y O Grove. En A Illa, la afectación es moderada, mientras que en A Pobra, ha sido calificada como leve. Queda por saber qué ha pasado en los bancos de marisqueo a flote con estas últimas lluvias. Los técnicos de la Administración autonómica están realizando los muestreos que decidirán el futuro del sector del raño en algunas zonas. Pero en la gran mayoría de las cofradías aseguran no tener noticias de la Xunta ni de sus planes para el marisqueo desde embarcación. Así que en la mayor parte de los puertos, desde Carril hasta A Illa, han iniciado los trámites para retomar el trabajo en sus autorizaciones a partir del mes de mayo.
La desesperanza que envuelve a los rañeiros es fácilmente comprensible. Fueron ellos los que hace años detectaron los primeros indicios de que «algo pasa no mar». El banco de libre marisqueo de Os Lombos do Ulla, un pulmón que sostenía la actividad de la flota durante seis meses al año, comenzaron a dar síntomas de agotamiento, primero, y de extenuación después. No han logrado recuperarse, y su enfermedad ha acabado castigando a O Bohído, otra de las grandes reservas marisqueras, hasta el punto de que iniciar una campaña en octubre y terminarla en marzo, como solía ser habitual, es una quimera desde hace años. Pero ahora, los problemas han salido de las zonas de libre marisqueo y parecen haber contagiado al resto de la ría, donde el marisco escasea y no crece como debería. «O mar está morrendo», dicen, acodados en los puertos, los marineros más veteranos.
Más en La Voz
Las cofradías sacan la tijera en un intento desesperado por recortar gastos ante la falta de ingresos
La mayoría de las lonjas de la ría de Arousa tienen una gran dependencia de los moluscos bivalvos. Por eso, las cofradías de la ría llevan encadenando ya varios años complicados, con ingresos menguantes y un sector en retroceso. No es de extrañar, pues, que la mayor parte de los pósitos de la ría consultados admitan estar meditando cómo y dónde meter la tijera. Porque recortes, está claro, va a tener que haber. «As propostas que fai a Xunta para as confrarías non nos van sacar de ningún apuro», explican varios patrones mayores arousanos. Piden discreción, básicamente porque muchos de ellos tienen sobre la mesa planes para despedir personal y aún no saben cómo digerirlos y, mucho menos, como trasladarlos a las personas afectadas. «A situación é tremenda; non pensei nunca verme nalgo así», señalan desde un pósito del sur de la ría. No es la primera vez que han tenido que tomar medidas de ahorro, pero «tal e como están as cousas, os ERTE xa non nos valen». Pósitos como A Pobra se reconocen con el agua al cuello y otros, casi al borde del cierre. Otros, como Vilanova o Rianxo, que dudan de cuánto tiempo más podrán aguantar.
Precios altos, lonjas vacías y toda una cadena en tierra que hace aguas por los problemas del mar
Hubo años en los que las caídas de la producción de marisco no inquietaban demasiado al sector. A fin de cuentas, la suya es una actividad que depende de muchos factores y todo el mundo entendía que había años mejores y otros francamente malos, en los que los pocos kilos de bivalvo extraídos se compensaban, si había suerte, con buenos precios. Esta temporada, en las lonjas de Arousa el marisco entra a cuentagotas. El que llega a tierra se vende a buenos precios, pero esas cotizaciones ya no consiguen enmascarar la dimensión del problema que afronta el sector arousano. Basta con mirar los datos ofrecidos por PescadeGalicia. En las lonjas de ambos lados de la ría se han subastado, desde comienzos de este año, 131.948 kilos de las principales especies de almeja y berberecho, generando 2,4 millones. El precio medio ha sido de 18,3 euros. Hace diez años, en el primer trimestre se vendieron 457.108 kilos por 5,9 millones. El valor medio era de 12,7 euros.
Los precios altos son un alivio para quienes salen al mar. Los rañeiros de O Grove o Ribeira están en ese grupo. «Polo menos, fomos entrampando», dice José Antonio Pérez, patrón mayor ribeirense.
Una solución múltiple para la ría de Arousa: fin de los vertidos, dragado del Ulla y control de las ouxas
Colectivos que viven de la ría reclaman acciones para revertir la curva descendente en la producción de bivalvos
somos mar
La producción de la ría de Arousa lleva tanto tiempo en curva descendente, que entre quienes conforman el sector del marisqueo se ha extendido una resignación que, para muchas voces, supone toda una derrota. ¿Se puede cambiar el rumbo de lo que está pasando en la ría? Hay quienes se aferran a la esperanza y tanto cofradías como organizaciones bateeiras y colectivos como la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa han esbozado acciones que podrían ayudar a recuperar la potencia productiva del mar arousano.
Vertidos
La contaminación. Acabar con los vertidos que se siguen produciendo en la ría es una de las más viejas demandas del sector del mar arousano. La comarca de O Salnés, densamente poblada, multiplica su población durante el verano y los sistemas de depuración y tratamiento de las aguas residuales no han estado, históricamente, a la altura. Mientras esos problemas se resuelven con una lentitud insoportable, por los ríos siguen llegando al mar más problemas. Unos tienen origen industrial. Otros, razones más difusas: hace unos meses, la Xunta advertía que los ayuntamientos de Vilanova, Cambados, Meis y Ribadumia van a ser declarados «zonas vulnerables, pola contaminación da auga por nitratos ou fosfatos de orixe agrario ou gandeiro».
dragado
Encauzar la salida del Ulla. El Ulla tiene un gran peso en la configuración de la ría de Arousa. También cuando se habla de marisqueo. En su desembocadura, almejas y berberechos crecieron siempre con una abundancia excepcional. Sin embargo, el arrastre de sedimentos y su depósito en el fondo de la ría parece haber trastocado corrientes, alterado la fisonomía de los fondos y provocado el empobrecimiento productivo de toda la zona. Las cofradías llevan años reclamando el dragado del Ulla, la reapertura del canal que debería facilitar el desagüe del río. La Xunta, de momento, no ha estimado esa propuesta.
depredadores
De ouxas a caramechas. A perro flaco, todo son pulgas. A los anteriores problemas hay que sumar una cuestión que puede parecer menor, pero que no lo es. Sobre todo, cuando el marisco escasea. Hablamos de los depredadores que arrasan bancos enteros de bivalvos. El sector reclama proyectos para controlar esas amenazas.
FUENTE: LA VOZ DE GALICIA
