El Gasoil Le Pasa Una Factura Extra De 100 Millones A La Pesca Y El Campo Gallegos

ECONOMÍA ·

Los barcos pagan un 86 % más por el carburante; y los tractores, un 49 %
24 sep 2026 . Actualizado a las 08:48 h.Imposible cuadrar cuentas. Con el carburante en máximos, suministrar alimentos les está costando dinero a agricultores, ganaderos y pescadores. Comparando lo que pagaban por litro antes de que estallase el conflicto bélico en Oriente Medio y lo que abonan ahora, unos 65,4 millones anuales a la pesca y alrededor de 29,5 al campo. Con este sobrecoste, su rentabilidad se esfuma porque no pueden repercutirlo, ya que los precios de sus productos los marcan en el campo las distribuidoras; y en las lonjas, compradores en subastas a la baja. Las compensaciones públicas de hasta 20 céntimos por litro cubren parte de la subida del gasoil, bonificado para estos sectores.
Según el último informe del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, este 14 de septiembre, el precio medio ponderado de venta al público sin impuestos del gasoil agrícola era de 1,261 euros, un 49,4 % por encima de los 0,844 euros que costaba antes de la guerra en Irán. Y para los barcos, el litro se ha encarecido considerablemente más, un 85,6 %, al pasar de 0,697 a 1,294 euros.
Según Pesca, las embarcaciones de bandera española consumen al año unos 435,65 millones de litros de gasoil, de los cuales alrededor de 215,89 corresponderían al 49,5 % de la flota activa, que tiene base en Galicia. Si esta última destinaba en febrero 150,47 millones a carburante, con el precio actual gastaría 65,41 más. Además, en Galicia se consumen al año unos 70 millones de litros de gasoil agrícola, lo que significa que el campo desembolsaría 29,5 millones de euros más.

«As perdas son moi grandes»
La escalada no cesa porque, por ejemplo, este lunes la media del gasoil en los postes marítimos de Galicia ya superaba los 1,304 euros. El sobrecoste por barco depende del tipo de artes y del caladero donde faene. Cálculos de armadores indican que un arrastrero de litoral necesitaría ahora 715.000 euros anuales, 330.000 más que antes; uno de Gran Sol, 1,22 millones (+661.000); un palangrero de superficie del Índico y del Pacífico, 1,01 millones (+470.000); y un pincheiro o volantero de Gran Sol, 407.000 (+188.000 euros). «Os custos e os prezos de venta están fóra do noso control, e as perdas son moi grandes», lamenta un empresario gallego. En su caso, el carburante ya representa el 52% de los costes de explotación de un arrastrero, cuando antes era el 31; y en los barcos de artes fijas ha subido del 12 al 23 %.
Esta espiral alcista de los precios del gasoil ha pillado a los agricultores y ganaderos gallegos en plena faena. En las explotaciones lácteas, por ejemplo, se están preparando y sembrando las tierras para el invierno. En las agrícolas están empezando ya con la recogida de la patata. Tareas todas ellas en las que el tractor tiene especial relevancia. «Agora o estamos notando máis porque encher o depósito é máis caro», explica Román Santalla, de la cooperativa Cobideza. Teniendo en cuenta los datos del ministerio, un litro de gasoil le cuesta a los agricultores 42 céntimos más que cuando empezó la guerra. Un tractor medio lleva 300 litros de combustible, lo que significa que llenar el depósito es unos 125 euros más caro.

Producir leche es más caro
«O problema xa non é que o gasóleo estea máis caro, o problema é que isto incrementa os prezos dos servizos agrarios do transporte, dos fertilizantes e da alimentación animal», asegura Óscar Pose, portavoz de Unións Agrarias. Desde que se cerró Ormuz, producir un litro de leche en Galicia se ha encarecido entre cinco y seis céntimos. Porque no solo sube el gasoil, también la electricidad y los fertilizantes y todo ello en un contexto en el que los ganaderos cobran menos por la leche. La única buena noticia es que Galicia no usa tantos fertilizantes como otras zonas, pues tiene purín, con lo que no afecta la subida de estos (cien euros por tonelada). COAG calcula que abonos y ureas han incrementado su precio en cien euros por tonelada. Lo que temen los ganaderos es que toda esta inflación llegue también a la alimentación animal, que supone el 60% de los costes de producción de las granjas. Por ahora, piensos y concentrados no han subido de precio.
El Gobierno aprobará el nuevo paquete de ayudas el martes
El Gobierno ya ha puesto fecha para la aprobación de un nuevo decreto de ayudas para prolongar las medidas adoptadas ante el repunte de los precios provocados por la guerra en Oriente Medio. Será el próximo martes 29 de septiembre cuando el Consejo de Ministros desvele qué parte del anterior escudo anticrisis seguirá adelante y qué nuevas soluciones pondrá en marcha a partir del 1 de octubre, tras la ronda de reuniones que el vicepresidente económico, Carlos Cuerpo, ha mantenido con los sectores más castigados por el golpe energético.
Además de incidir en medidas para la reducción de la dependencia energética de España o el impulso a la electrificación y la descarbonización, para evitar una espiral inflacionista derivada de la crisis energética, el ministro deslizó que el foco está puesto en gravar los posibles beneficios extraordinarios vinculados a los márgenes del refino.
El vicepresidente aseguró que España se encuentra trabajando con otros socios europeos para que Bruselas establezca un gravamen sobre determinados beneficios del sector energético como ya ocurrió tras la guerra de Ucrania. Una posibilidad que de momento ha descartado de forma tajante el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis, que señaló que aunque no se articule un impuesto a nivel comunitario, cada Estado miembro es libre de establecerlo a nivel nacional.
Así son las ayudas ahora
A falta de que se conozca el detalle del nuevo decreto, el Gobierno mantiene ahora activas ayudas al consumo de combustible tanto por particulares como por profesionales. En el caso de los primeros, el alivio es mayor en el caso del diésel (unos 20 céntimos por litro de rebaja por el tipo reducido del impuesto sobre hidrocarburos) que en la gasolina (de solo 5 céntimos).
A los agricultores se les concede una ayuda equivalente al 70 % de la diferencia entre el precio medio del gasoil agrícola la semana en que realizan el consumo y el que marcaba ese combustible antes del inicio de la guerra de Irán, con un límite de 20 céntimos por litro, el mismo que se aplica al sector de la pesca, aunque el pago se realiza con retraso, por lo que los productores soportan el sobrecoste inicial.
