El Estado Sondea La Posibilidad De Introducir Cría De Mejillón De Albania En Galicia

La Xunta prepara una respuesta negativa, ante el temor a que con la mejilla albanesa se introduzcan en las rías patógenos ahora inexistentes
Los bateeiros creen que esa importación de semilla puede ser «pan para hoy y hambre para mañana»
Recolección de cría de mejillón en las piedras de la costa atlántica gallega. / M. Méndez
FARO DE VIGO ha tenido acceso a una comunicación del Gobierno de España mediante la que realiza una especie de consulta entre las diferentes comunidades autónomas para sopesar la posibilidad de regular la importación de cría de mejillón desde Albania.
A preguntas de este medio sobre dicho procedimiento, en la Xunta de Galicia confirman que han recibido esa propuesta, la cual está siendo analizada en detalle por parte de los servicios técnicos de la Consellería do Mar. No hay una posición oficial adoptada aún a este respeto, pero las fuentes consultadas aseguran que, a priori, el Gobierno de Alfonso Rueda se opondrá firmemente a dicha posibilidad, dado el temor a que la llegada de mejilla albanesa pueda introducir en las rías patógenos actualmente inexistentes en la comunidad, por lo que se corre el riesgo de que cause alteraciones en el medio marino y, en consecuencia, afecte negativamente tanto al mejillón como a otras especies.
A su vez, los dirigentes del sector bateeiro consultados por FARO sobre este particular, y que eran desconocedores de este movimiento del Gobierno de España, no solo se preguntan qué empresa u organización mejillonera puede estar interesada en importar mejilla de Albania, sino que se posicionan rotundamente en contra de tal posibilidad, al entender que «la importación de cría albanesa puede ser pan para hoy, pero hambre para mañana».
Asumen que ayudaría a abastecer las bateas en años de escasez de semilla, pero también creen que, a corto plazo, podría «destrozar» para siempre la producción autóctona.
La laguna albanesa de Butrinto. / Inkey
Todo parte, hay que insistir, de una consulta del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación sobre la posible importación desde Albania de semilla de mejillón de la especie «Mytilus galloprovincialis», es decir, la misma que se cultiva en las bateas gallegas y en la laguna albanesa de Butrinto.
La producción acuícola de trucha, lubina, dorada, carpa, langostino japonés y mejillón mediterráneo se ha multiplicado desde entonces en aquellas aguas, destinándose las dos últimas especies citadas tanto a consumo interno como a exportación, según los informes en poder de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Desde los años sesenta
Ese mismo documento detalla que en la laguna costera de Butrinto (Butrini) se inició la producción del mejillón del Mediterráneo (Mytilus galloprovincialis) en la década de 1960, destacando que «gracias a las excelentes condiciones ambientales de esta laguna, se construyeron aproximadamente 80 unidades fijas de cultivo durante los años 70, y desde entonces la producción ha crecido constantemente, hasta alcanzar un tope máximo de 5.000 toneladas al año a finales de los ochenta».
Instalaciones experimentales para el cultivo de cría de mejillón en la ría de Muros-Noia. / M. Méndez
Lo que sucede ahora es que «algunos empresarios privados intentan recuperar las estructuras y ponerlas en operación para el mercado local, con la esperanza de que las exportaciones a la Unión Europea se vuelvan a abrir», asegura la FAO.
Esos movimientos pueden tener mucho que ver con la consulta abierta por la Subdirección General de Acuerdos Sanitarios y Control en Frontera, perteneciente a la Dirección General de Sanidad de la Producción Agroalimentaria y Bienestar Animal del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, donde señalan que la entrada de cría de mejillón albanés podría autorizarse mediante condiciones nacionales y un permiso específico de importación, dado que es una especie no listada en el Reglamento (UE) 2018/1882 de la Comisión, relativo a la aplicación de determinadas normas de prevención y control, y en el que se establece una lista de especies y grupos de especies que suponen un riesgo considerable para la propagación de enfermedades.
Desde el Gobierno de España sugieren que, «como no existe actualmente un modelo específico» para la cría del mejillón mediterráneo albanés, comunidades autónomas como la gallega deben pronunciarse para ver el modo de regular su movimiento transfronterizo.
Se las insta a decir que no existe inconveniente ni requisito sanitario nacional que impida tramitar el permiso de importación, o bien a indicar qué requisitos sanitarios incorporar en las directrices europeas para la entrada de la mejilla albanesa en España y su posterior inmersión en aguas como las gallegas.
«Evidencias científicas»
Pero en la Consellería do Mar no las tienen todas consigo, y ante las preguntas formuladas por FARO DE VIGO sobre la postura a adoptar avanzan que hay «evidencias científicas y técnicas» que aconsejan proponer la denegación automática del permiso de importación, específicamente cuando el destino sea la costa atlántica de Galicia.
La razón no es otra que «evitar la introducción de patógenos exógenos, así como nuevos tipos o variantes de especies de patógenos en un ecosistema actualmente libre de ellos».
Esta afirmación no es gratuita, sino que está relacionada con el informe técnico 02/23 da la Unidad de Patología del Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galicia (Intecmar), en el que se evalúan los riesgos que supone la detección en el Mediterráneo de una nueva variante o combinación de variantes genéticas que se heredan juntas en el mismo cromosoma (haplotipo) de «Perkinsus olseni», un protozoo parásito que infecta a una gran variedad de moluscos marinos, especialmente bivalvos como la almeja fina (Ruditapes decussatus) y la almeja japonesa (Ruditapes philippinarum).

Manuel Méndez
Ese informe y otros posteriores emitidos por el Intecmar remarcan que ese parásito, causante de la «perkinsosis», afecta al mejillón «Mytilus galloprovincialis» del Mediterráneo, pero no está presente en Galicia, y la intención de la Xunta es que siga siendo así.
Además, existen documentos de carácter científico que confirman que este parásito «provoca graves daños tisulares y focos inflamatorios severos en el mejillón» del Mediterráneo, «destruyendo la arquitectura celular de los órganos afectados».
La salud de los mejillones gallegos se mantiene en muy buen estado desde que se tienen registros de estudios histopatológicos
Mar Adriático
Especialmente llamativa resulta la presencia de este patógeno infectando al mejillón mediterráneo en Italia y Cataluña, lo cual lleva a los entendidos en la materia a advertir de que, «al compartir Italia y Albania los mares Adriático y Jónico, siendo las características ambientales y ecológicas de sus costas prácticamente idénticas, y sabiendo que estamos ante un patógeno generalista, con amplio rango de especies hospedadoras, la posibilidad de que el haplotipo patógeno para el mejillón también esté presente en las costas albanesas es muy alta».
Lo cual es tanto como decir que «la amenaza potencial para la vertiente atlántica es evidente, ya que la población de mejillón gallego jamás ha estado expuesta a este haplotipo específico y carece por completo de memoria inmunitaria».
La aplicación informática mediante la que se declara la mejilla recogida en Galicia. / Iñaki Abella
De ahí que las fuentes consultadas en la Consellería do Mar sostengan que la importación de semilla silvestre viva desde Albania constituiría, en caso de permitirse, una verdadera amenaza para el sector bateeiro.
La comunidad científica habla, igualmente, de «un riesgo crítico de introducción accidental de fauna y flora exótica», es decir, de la posible llegada de organismos acompañantes que «poseen un alto potencial invasor por sí mismos, además de actuar frecuentemente como vectores biológicos ocultos de otras enfermedades acuáticas».
Principio de Precaución
En idéntico sentido se pronunciará la Consellería do Mar cuando sea necesario, quizás apelando también al llamado Principio de Precaución, toda vez que «las consecuencias de introducir este patógeno y las posibles especies acompañantes en las aguas atlánticas gallegas son totalmente imprevisibles debido a las diferencias ambientales», aseveran las fuentes consultadas.
Es, llegados a este extremo, cuando sale a relucir el artículo 191 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), que viene a ser el antiguo artículo 174 del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea y regula la política de la Unión en el ámbito del medio ambiente.
Ese artículo 191 del TFUE establece que la administración pública está obligada a aplicar el Principio de Precaución para evitar un desastre ecológico y económico irreversible.
Recogida de mejilla en Galicia. / FDV
En el mismo se hace constar que la política de la Unión en el ámbito del medio ambiente contribuirá a alcanzar «la conservación, la protección y la mejora de la calidad del medio ambiente; la protección de la salud de las personas; la utilización prudente y racional de los recursos naturales; y el fomento de medidas a escala internacional destinadas a hacer frente a los problemas regionales o mundiales del medio ambiente».
En su apartado 2 determina que la política de la Unión en el ámbito del medio ambiente tendrá como objetivo alcanzar un nivel de protección elevado, teniendo presente la diversidad de situaciones existentes en las distintas regiones de la Unión, y que se basará en los principios de cautela y de acción preventiva, en el principio de corrección de los atentados al medio ambiente, preferentemente en la fuente misma, y en el principio de quien contamina paga.
En este contexto, las medidas de armonización necesarias para responder a exigencias de la protección del medio ambiente incluyen, en los casos apropiados, una cláusula de salvaguardia que autorice a los Estados miembros a adoptar, por motivos medioambientales no económicos, medidas provisionales sometidas a un procedimiento de control de la Unión.
La zona de producción de mejillón en Albania. / Tripadvisor
El apartado 3 aclara que en la elaboración de las políticas comunitarias en el área del medio ambiente deben tenerse en cuenta los datos científicos y técnicos disponibles, las condiciones del medio ambiente en las diversas regiones de la Unión y tanto el desarrollo económico y social de la Unión en su conjunto como el desarrollo equilibrado de sus regiones.
Todos ellos razonamientos que llevan a pensar de nuevo en el informe técnico 02/23 del Intecmar, en el que se concluye que el agente patógeno detectado infectando al mejillón en el Mediterráneo «puede ser una amenaza para los cultivos de Galicia, teniendo en cuenta que el mejillón gallego no estuvo expuesto al haplotipo de ‘P. olseni’ detectado en Italia y Cataluña, del que existen evidencias de que es un haplotipo distinto al que afecta a las almejas en Galicia».
Conviene estar alerta ante esta amenaza presente en el Mediterráneo y extremar las precauciones, en la medida de lo posible, para evitar que llegue a Galicia
Y no solo eso, sino que los ejemplares infectados en el Mediterráneo «presentaban focos inflamatorios, más o menos intensos en los órganos infectados, evidenciando daños en los tejidos», insiste el Intecmar.
En base a ello, los expertos de este centro analítico asentado en Vilagarcía sostienen que «no se pueden prever los efectos de las infecciones por este parásito en los mejillones en Galicia, ya que un mismo parásito puede tener comportamientos distintos en función de las condiciones ambientales en las que se encuentre».
Para terminar diciendo, y de esto han pasado ya tres años, que «conviene estar alerta ante esta amenaza presente en el Mediterráneo y extremar las precauciones, en la medida de lo posible, para evitar que llegue a Galicia».
Bateeiros gallegos buscando cría. / M. Méndez
Así lo proclamaba el Intecmar poco después de que el 24 de febrero de 2023 se publicara en la revista científica «Frontiers in Marine Science» un artículo titulado «The endoparasite Perkinsus olseni affecting the Mediterranean mussels (Mytilus galloprovincialis) in the Italian and Spanish waters: A new possible threat for mussel aquaculture and wild animal population», en el que se alertaba de una probable nueva amenaza para el mejillón de acuicultura y para las poblaciones naturales.
Dicha publicación dejaba constancia de que en las costas de Italia y Cataluña fueron detectados mejillones de la familia «M. galloprovincialis» infectados con un protozoo del género Perkinsus.
«El hallazgo se dio inicialmente en Italia, en el laboratorio de la doctora Francesca Carella, en la Universidad de Trieste, realizando un programa de vigilancia de agentes infecciosos en cultivos de mejillón en el año 2019. El mismo parásito lo observó también en muestras de mejillón del Delta del Ebro, estudiando un episodio de mortalidad en 2020», aclaran en el Intecmar.

Manuel Méndez
La investigación llevada a cabo por el equipo de la doctora Carella apuntaba a que se trataba de «Perkinsus olseni», un parásito listado por la OIE (Organización Mundial de Sanidad Animal), dada su conocida virulencia en poblaciones de bancos de almejas en distintas partes del mundo, siendo aquella la primera comunicación de presencia de «P. olseni» en el mejillón «M. galloprovincialis».
Desde Asia o Australia
En el laboratorio de referencia que dirige Covadonga Salgado ya concretaban en 2023 que «las observaciones al microscopio óptico de preparaciones histológicas revelaron que el parásito causaba inflamaciones en glándula digestiva y gónada, en algunos casos con una gran afectación en los órganos infectados», tanto en mejillones de cultivo como en los salvajes.
Al margen de los tecnicismos y las conclusiones científicas que llevan a decir que el parásito del Mediterráneo no está presente en Galicia, y que pudo haber llegado a Italia y el Delta del Ebro mediante una transferencia del mismo en almejas procedentes de Asia y Australia, lo más importante ahora mismo es que «en términos generales, la salud de los mejillones gallegos se mantiene en muy buen estado desde que se tienen registros de estudios histopatológicos», sin que se detectaran protozoos del género «Perkinsus» infectando a este molusco en las rías «ni siquiera en casos aislados», concluye el informe emitido por el Intecmar hace tres años.

