El Sector Acuícola Avisa De Las Sombras En La Sostenibilidad Del Mejillón: Se Necesitan La Monitorización «Efectiva» Del Estado De Las Rías Y Campañas De Promoción «De Batea Nacional»

El sector acuícola avisa de las sombras en la sostenibilidad del mejillón: se necesitan la monitorización «efectiva» del estado de las rías y campañas de promoción «de batea nacional»
31 oct
2026

La actividad en moluscos bivalvos y piscicultura en España consolida su recuperación y la producción crece un 35%, hasta 274.111 toneladas

El valor económico batió récord en 2025 con 883,5 millones de euros

Parques de bateas de mejillón.

Parques de bateas de mejillón. / Santos Álvarez

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Julio Pérez

Julio Pérez

Vigo29 OCT 2026 6:10   FUENTE: FARO DE VIGO

En pleno debate sobre la soberanía alimentaria, la acuicultura española se reafirma como «un pilar estratégico indispensable» para conseguirla y como pieza fundamental también de la producción del sector primario del país. El sector consolidó a lo largo del pasado año el cambio de tendencia que se empezó a vislumbrar ya en 2024 «con una moderada recuperación». La actividad creció ligeramente por encima del 3%, hasta las 274.111 toneladas, y el valor económico estimado ascendió a 883,5 millones de euros, su máximo histórico. «Aunque este hito financiero refleja un aumento en el valor de los productos que contribuye a equilibrar el descenso del consumo, el beneficio neto global de las empresas productoras continúa viéndose condicionado por los costes operativos y la competencia de las importaciones en los canales de distribución», señala la patronal Apromaren la memoria anual que acaba de publicar.

 

Los moluscos bivalvos se mantienen a la cabeza del sector. Rozaron las 187.500 toneladas y los 147,6 millones de euros, siguiendo la senda alcista de las campañas previas: 186.136 toneladas en 2023 y 186.792 toneladas en 2024. El mejillón es el rey. Afianza también el camino de crecimiento «y estabilidad operativa», resalta Apromar, con una producción total de 185.300 toneladas al cierre de 2025, un 0,4% más. El valor total de engorde alcanzó los 132,6 millones de euros, muestra de «la resiliencia de las granjas marinas frente a las fluctuaciones ambientales de campañas previas».

Con una cuota del 98% de la producción, las rías gallegas ostentan la hegemonía productiva nacional. «No obstante, este ecosistema está sufriendo de manera directa los efectos del cambio ambiental global», recuerda la organización, al hilo de las alteraciones de las corrientes térmicas en aguas de la comunidad y el incremento tanto de la frecuencia como de la duración de las mareas rojas, que obligan al cierre temporal de las bateas. A la presión climática se suma la comercial, con «la fuerte penetración de importaciones de terceros países» y las tensiones provocadas en los precios por el mejillón foráneo. Un golpe a «la rentabilidad de las estructuras familiares».

 

La alerta latente en las bateas

Aunque Apromar subraya el músculo del sector mejillonero gallego por «su resiliencia cultural y organizativa» y avanza que la producción en este 2026 se mantendrá de nuevo en torno a las 185.000 toneladas, lanza una contundente advertencia: «La sostenibilidad del sector a corto plazo no dependerá únicamente de la capacidad de carga biológica de las rías, sino de la efectividad de las inversiones en sistemas de monitorización oceanográfica temprana y en campañas de valorización comercial del mejillón de batea de origen nacional frente al producto importado de terceros países».

El Observatorio Europeo del Mercado de la Pesca y de la Acuicultura ahondó en esas mismas alertas en un análisis reciente sobre el cultivo de mejillones en la UE. España es la tercera potencia mundial del sector, solo por detrás de China y de Chile, pero la producción acumula una caída del 27% desde 2015. Pone a Galicia como ejemplo del impacto negativo del cambio climático ante la subida de las temperaturas, el incremento de los depredadores y las consecuencias en la disponibilidad de semilla del molusco (mejilla); e insiste, además, en la existencia de presiones «en los costes y en la oferta».

Evolución del resto del sector

En el resto del capítulo de moluscos bivalvos, con algo más de 14 millones de euros de valor, Galicia tiene otra vez un papel destacadísimo. Encabeza la producción de ostra rizada (591 toneladas y 1,5 millones de euros), almeja japonesa (629 toneladas y 8,5 millones de euros), ostra plana (201 toneladas y 1,2 millones de euros) y almeja fina (10 toneladas y 381.000 euros).

La piscicultura marina dejó una producción superior a las 69.000 toneladas y 676 millones de euros de valor en primera venta durante 2025. Su gran motor fue la lubina (266,2 millones de euros de valor total de engorde), con una evolución que muestra «un crecimiento sostenido impulsado por la madurez operativa de los sistemas de viveros flotantes». Le sigue la dorada, que logró dejar atrás «la intensa inestabilidad cíclica del último trienio» y arroja una notable recuperación con 12.765 toneladas (92,8 millones de euros).

El engorde de atún rojo se mantiene como la especie de mayor valor en primera venta por kilo «debido a su alta cotización en el mercado gourmet internacional»: 10.167 toneladas de volumen y 160,6 millones de euros de valor. El rodaballo, con epicentro único en Galicia, se modera. La producción se situó en 9.328 toneladas tras un recorte del 7,3% respecto a 2024. El negocio rebasó los 94 millones de euros. Apromar es en este caso muy optimista. «Para los próximos ejercicios, se prevé una fase de expansión productiva, impulsada por los planes de inversión sectoriales y la puesta en marcha de nuevas instalaciones que elevarán la producción de manera significativa por encima de las 9.500 toneladas anuales», explica.

Para el lenguado, se repite el pronóstico de crecimiento «sostenido» hacia las 1.200 toneladas. En 2025 fueron 1.171, de las que el 62%, con 12,5 millones de euros de valor, se concentró en Galicia.